temor de Dios

“El temor de Dios” Audiencia del Papa Francisco

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Queridos hermanos: El temor de Dios, don del Espíritu Santo,  no quiere decir tener miedo a Dios pues sabemos que Dios es nuestro Padre, que nos ama y nos perdona siempre. Cuando el Espíritu Santo habita en nuestro corazón, nos infunde consuelo y paz, aquella actitud de quien deposita toda su confianza en Dios y se siente protegido, como un niño con su papá.
Este don del Espíritu Santo nos permite imitar al Señor en humildad y obediencia, no con una actitud resignada y pasiva, sino con valentía, con gozo. Nos hace cristianos convencidos de que no estamos sometidos al Señor por miedo, sino conquistados por su amor de padre.
Finalmente, el temor de Dios es una “alarma”. Cuando una persona no anda por buen camino se instala en el mal, cuando se aparta de Dios, cuando se aprovecha de los otros, cuando vive apegado al dinero, la vanidad, el poder o el orgullo, entonces el santo temor de Dios llama la atención: Así no serás feliz, así terminarás mal… y no te podrás llevar nada ni de tu dinero, ni de tu vanidad, ni de tu poder, ni de tu orgullo.
Que el temor de Dios nos permita comprender que un día todo terminará y que debemos dar cuentas a Dios.
Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos venidos de España, Nicaragua, El Salvador, México, Argentina y otros países latinoamericanos.
Pidamos al Señor que el don del temor de Dios nos haga sentir su amor y su misericordia en nuestras vidas. Muchas gracias.