Papa Francisco

Renovación Carismática Católica: dejar que el Espíritu Santo revolucione todo

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Nombre: Óscar de la Fuente

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                  –Renovación Carismática

                   Católica en España

Web: Renovación Carismática Católica

Edad: 28 años

Estudios: Periodista

Origen

img_1340-1La Renovación Carismática Católica es una corriente de gracia nacida en la Universidad de Duquesne en Pittsburgh, (Pennsylvania, EEUU) en febrero de 1967 durante un retiro universitario en el que los participantes pidieron el don del Espíritu Santo. En 2017 celebramos los 50 años de esta realidad que en sus diferentes manifestaciones ha impactado a cerca de 100 millones de católicos en todo el mundo en sus diferentes manifestaciones como grupos de oración, comunidades, etc. Al ser una realidad tan dinámica, pluriforme y sin fundadores es difícil de comprender al inicio pero después te engancha si es tu camino. A nivel internacional tenemos dos organizaciones de representación -que no de gobierno- en la Iglesia católica: el ICCRS (Internacional Catholic Charismatic Renewal Services) y la Fraternidad Católica de Comunidades. Cabe destacar que la espiritualidad carismática también tiene presencia en otras denominaciones cristianas lo que le da un papel importante en el ecumenismo. Leer el resto de esta entrada »

#24horasparaelSeñor

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#24horasparaelSeñor , una iniciativa en la que el Papa Francisco tiene puesta sus ilusiones en esta cuaresma

“¿Qué es el amor?¿De dónde viene el verdadero amor?” Papa Francisco

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dios es amorAmor, compasión. ¡Qué distintos pueden entenderlos Dios y el hombre! En su primera Carta, el Apóstol Juan hace una larga reflexión sobre los dos mandamientos principales de la vida de fe: el amor a Dios y el amor al prójimo.
El amor en sí es hermoso, amar es bonito. Sin embargo, un amor sincero se hace fuerte y crece en el don de la propia vida. Esta palabra amor es una palabra que se usa muchas veces, pero no se sabe, cuando se usa, qué significa exactamente. ¿Qué es el amor? A veces pensamos en el amor de las telenovelas: no, eso no parece amor. O bien, nos puede parecer un entusiasmo por una persona y luego… se apaga. ¿De dónde viene el verdadero amor? Todo el que ama ha nacido de Dios (…), porque Dios es amor. No dice: Todo amor es Dios, sino: Dios es amor. Leer el resto de esta entrada »

¿Tengo ánimo, fuerza, valentía para tocar a los marginados? #enSantaMarta

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El primero en mancharse las manos fue Jesús, acercándose a los excluidos de su tiempo. Se ensució las manos, por ejemplo, tocando a los leprosos, curándolos. Y enseñando a la Iglesia la importancia de la cercanía. Lo cuenta el Evangelio de hoy: un enfermo de lepra que se adelanta y se postra ante Jesús, diciéndole: Señor, si quieres, puedes limpiarme (Mt 8,2). Y Jesús lo toca y lo sana.
El milagro ocurre a los ojos de los doctores de la ley, para quienes el leproso era un impuro. La lepra era una condena de por vida, y ¡curar a un leproso era tan difícil como resucitar un muerto! Por eso eran marginados. Jesús, en cambio, tiende la mano al excluido y muestra el valor fundamental de una palabra: cercanía. No se puede hacer comunidad sin cercanía. No se puede hacer la paz sin cercanía. No se puede hacer el bien sin acercarse. Jesús podía haberle dicho: ¡Cúrate! Pero no, se acercó y lo tocó (cfr. Mt 8,3). ¡Y mucho más, porque en el momento en que Jesús tocó al impuro, él mismo se hace impuro! Es el misterio de Jesús: toma sobre sí nuestras suciedades, nuestras cosas impuras. San Pablo lo dice muy bien: Siendo igual a Dios, no lo estimó como cosa a que aferrarse, sino que se anonadó a sí mismo (Flp 2,6-7). Y luego, San Pablo va más allá: Se hizo pecado (2Cor 5,21). ¡Jesús se hizo pecado, se excluyó, tomó sobre sí la impureza, por acercarse a nosotros!

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¿Sabes cuales son los dones del Espíritu Santo?

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 dones_espiritu_santo Los dones del Espíritu Santo son: sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios.

Don de sabiduría.

El primer don del Espíritu Santo, según esta lista, es, por lo tanto, la sabiduría. Pero no se trata sencillamente de la sabiduría humana, que es fruto del conocimiento y de la experiencia…la sabiduría es precisamente esto: es la gracia de poder ver cada cosa con los ojos de Dios… La sabiduría es lo que obra el Espíritu Santo en nosotros a fin de que veamos todas las cosas con los ojos de Dios. Este es el don de la sabiduría.
Y obviamente esto deriva de la intimidad con Dios, de la relación íntima que nosotros tenemos con Dios, de la relación de hijos con el Padre. Y el Espíritu Santo, cuando tenemos esta relación, nos da el don de la sabiduría. Cuando estamos en comunión con el Señor, el Espíritu Santo es como si transfigurara nuestro corazón y le hiciera percibir todo su calor y su predilección.

entendimientoDon del entendimiento.

No se trata aquí de la inteligencia humana, de la capacidad intelectual de la que podemos estar más o menos dotados. Es, en cambio, una gracia que sólo el Espíritu Santo puede infundir y que suscita en el cristiano la capacidad de ir más allá del aspecto externo de la realidad y escrutar las profundidades del pensamiento de Dios y de su designio de salvación.
…el entendimiento permite «intus legere», es decir, «leer dentro»: este don nos hace comprender las cosas como las comprende Dios, con el entendimiento de Dios. Porque uno puede entender una situación con la inteligencia humana, con prudencia, y está bien. Pero comprender una situación en profundidad, como la entiende Dios, es el efecto de este don. Y Jesús quiso enviarnos al Espíritu Santo para que nosotros tengamos este don, para que todos nosotros podamos comprender las cosas como las comprende Dios, con la inteligencia de Dios. Es un hermoso regalo que el Señor nos ha hecho a todos nosotros. Es el don con el cual el Espíritu Santo nos introduce en la intimidad con Dios y nos hace partícipes del designio de amor que Él tiene con nosotros.

consejoDon de consejo

«El Señor me aconseja, hasta de noche me instruye internamente» (cf. Sal 16, 7). Y este es otro don del Espíritu Santo: el don de consejo. Sabemos cuán importante es, en los momentos más delicados, poder contar con las sugerencias de personas sabias y que nos quieren. Ahora, a través del don de consejo, es Dios mismo, con su Espíritu, quien ilumina nuestro corazón, de tal forma que nos hace comprender el modo justo de hablar y de comportarse; y el camino a seguir.
El consejo, pues, es el don con el cual el Espíritu Santo capacita a nuestra conciencia para hacer una opción concreta en comunión con Dios, según la lógica de Jesús y de su Evangelio. De este modo, el Espíritu nos hace crecer interiormente, nos hace crecer positivamente, nos hace crecer en la comunidad y nos ayuda a no caer en manos del egoísmo y del propio modo de ver las cosas.

Don de fortaleza

Con el don de fortaleza, en cambio, el Espíritu Santo libera el terreno de nuestro corazón, lo libera de la tibieza, de las incertidumbres y de todos los temores que pueden frenarlo, de modo que la Palabra del Señor se ponga en práctica, de manera auténtica y gozosa. Es una gran ayuda este don de fortaleza, nos da fuerza y nos libera también de muchos impedimentos.
Este don debe constituir la nota de fondo de nuestro ser cristianos, en el ritmo ordinario de nuestra vida cotidiana.
Hay también momentos difíciles y situaciones extremas en las que el don de fortaleza se manifiesta de modo extraordinario… La Iglesia resplandece por el testimonio de numerosos hermanos y hermanas que no dudaron en entregar la propia vida, con tal de permanecer fieles al Señor y a su Evangelio. También hoy no faltan cristianos que en muchas partes del mundo siguen celebrando y testimoniando su fe, con profunda convicción y serenidad, y resisten incluso cuando saben que ello puede comportar un precio muy alto.

Don de ciencia

cienciaCuando se habla de ciencia, el pensamiento se dirige inmediatamente a la capacidad del hombre de conocer cada vez mejor la realidad que lo rodea y descubrir las leyes que rigen la naturaleza y el universo. La ciencia que viene del Espíritu Santo, sin embargo, no se limita al conocimiento humano: es un don especial, que nos lleva a captar, a través de la creación, la grandeza y el amor de Dios y su relación profunda con cada creatura.
Cuando nuestros ojos son iluminados por el Espíritu, se abren a la contemplación de Dios, en la belleza de la naturaleza y la grandiosidad del cosmos, y nos llevan a descubrir cómo cada cosa nos habla de Él y de su amor. Todo esto suscita en nosotros gran estupor y un profundo sentido de gratitud.
el don de ciencia nos ayuda a no caer en algunas actitudes excesivas o equivocadas. La primera la constituye el riesgo de considerarnos dueños de la creación. La creación no es una propiedad, de la cual podemos disponer a nuestro gusto; ni, mucho menos, es una propiedad sólo de algunos, de pocos: la creación es un don, es un don maravilloso que Dios nos ha dado para que cuidemos de él y lo utilicemos en beneficio de todos, siempre con gran respeto y gratitud. La segunda actitud errónea está representada por la tentación de detenernos en las creaturas, como si éstas pudiesen dar respuesta a todas nuestras expectativas. Con el don de ciencia, el Espíritu nos ayuda a no caer en este error.

Don de piedad

piedadEs necesario aclarar inmediatamente que este don no se identifica con el tener compasión de alguien, tener piedad del prójimo, sino que indica nuestra pertenencia a Dios y nuestro vínculo profundo con Él, un vínculo que da sentido a toda nuestra vida y que nos mantiene firmes, en comunión con Él, incluso en los momentos más difíciles y tormentosos.
Este vínculo con el Señor no se debe entender como un deber o una imposición. Es un vínculo que viene desde dentro. Se trata de una relación vivida con el corazón: es nuestra amistad con Dios, que nos dona Jesús, una amistad que cambia nuestra vida y nos llena de entusiasmo, de alegría.
Si el don de piedad nos hace crecer en la relación y en la comunión con Dios y nos lleva a vivir como hijos suyos, al mismo tiempo nos ayuda a volcar este amor también en los demás y a reconocerlos como hermanos.

Don de temor de Dios

No significa tener miedo de Dios: sabemos bien que Dios es Padre, y que nos ama y quiere nuestra salvación, y siempre perdona, siempre; por lo cual no hay motivo para tener miedo de Él. El temor de Dios, en cambio, es el don del Espíritu que nos recuerda cuán pequeños somos ante Dios y su amor, y que nuestro bien está en abandonarnos con humildad, con respeto y confianza en sus manos. Esto es el temor de Dios: el abandono en la bondad de nuestro Padre que nos quiere mucho
El temor de Dios nos hace tomar conciencia de que todo viene de la gracia y que nuestra verdadera fuerza está únicamente en seguir al Señor Jesús y en dejar que el Padre pueda derramar sobre nosotros su bondad y su misericordia. Abrir el corazón, para que la bondad y la misericordia de Dios vengan a nosotros. Esto hace el Espíritu Santo con el don del temor de Dios: abre los corazones. Corazón abierto a fin de que el perdón, la misericordia, la bondad, la caricia del Padre vengan a nosotros, porque nosotros somos hijos infinitamente amados.
Pero, atención, porque el don de Dios, el don del temor de Dios es también una «alarma» ante la pertinacia en el pecado. Cuando una persona vive en el mal, cuando blasfema contra Dios, cuando explota a los demás, cuando los tiraniza, cuando vive sólo para el dinero, para la vanidad, o el poder, o el orgullo, entonces el santo temor de Dios nos pone en alerta: ¡atención! Con todo este poder, con todo este dinero, con todo tu orgullo, con toda tu vanidad, no serás feliz.

Catequesis del Papa Francisco

Recopilado por Maxi Troncoso @maxitroncoso30 1º de Teología en la U. Navarra

El mensaje de la Iglesia es de valentía cristiana

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“Pedro y Juan piden al Señor que mire sus amenazas y conceda a sus siervos no escapar, sino proclamar con toda franqueza su Palabra. También hoy el mensaje de la Iglesia es el mensaje de la franqueza, de la valentía cristiana”. Esa valentía nos hará seguir hablando de Cristo como los apóstoles, que “del temor pasaron a la franqueza, a decir las cosas con libertad.”
 Hay que decir que “el verdadero protagonista es el Espíritu Santo, porque es el único capaz de darnos la gracia del valor para anunciar a Jesucristo.”
“Y esa valentía del anuncio es la que nos distingue del simple proselitismo. No hacemos publicidad para tener más socios”, los cristianos por mandato de amor llevamos a Cristo (que es el Camino, la Verdad y la Vida) a los demás.
“Cuando Jesús habla de nacer de nuevo, nos da a entender que es el Espíritu quien nos cambia, quien viene desde cualquier sitio, como el viento: sentimos su voz.” Que nos sugiere la Voluntad de Dios para nosotros,  lo  que conocemos comúnmente como “Conciencia”. “Y solo el Espíritu es capaz de cambiarnos de actitud, de cambiar la historia de nuestra vida, de cambiar nuestra pertenencia.”
“El camino del valor cristiano es una gracia que da el Espíritu Santo” por eso debemos “pedir la gracia de recibir al Espíritu para que nos dé el verdadero valor de anunciar a Jesucristo.”

Jesús García León @sitogleon   1º de Fisioterapia en la UAH.

Comentario a la homilía de la Misa en Santa Marta, Lunes 13 de abril

 

“Nadie puede verse excluido de la misericordia de Dios” Papa Francisco

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Tras la lectura del Evangelio de la mujer arrepentida enjugando los pies del Señor (fc. Lc 7, 36-50) el Papa nos enseña como Jesús se muestra como un Dios Compasivo y de esta lectura nos podemos quedar con dos palabras esenciales: Amor y Juicio.
Esta el amor de la mujer arrepentida que se humilla ante los pies del Señor, pero antes de ese amor está el Amor de Dios misericordioso que ayuda a la mujer a acercarse a Jesús. Los gestos de la mujer, lavar los pies del señor secárselos posteriormente con sus cabellos, sus besos de arrepentimiento y el ungüento del perfume son todos actos de amor de una persona que sabe con certeza que será perdonada. Esta certeza es la que nos remarca el Papa que no debemos perder. Jesús nos da la certeza de que es un Dios misericordioso; quien mucho ama, mucho perdona y así, Dios que ama hasta el infinito perdonara en la misma proporción.
Francisco nos transmite otro mensaje importante tras esta lectura: Dios no se guarda nada para Él “cuando Dios perdona, olvida. Es un gran perdón el de Dios”.
Por otra parte nos advierte para no caer en un amor de formalidad como el del fariseo que se limitó a atender a su invitado. Este amor te limita al verdadero Amor que lleva al trato íntimo con Dios, es por esto que no entiende a la mujer arrepentida, hasta que Jesús se lo explica a través de la parábola.
Jesús nos llama para que le ofrezcamos un  Amor completo que no se detenga solo en las formalidades y en la superficialidad de las cosas, nos llama a mira lejos más allá de lo superficial. Nos anima, por tanto, a no juzgar a las personas ya que como dice el Papa: “Nadie puede verse excluido de la misericordia de Dios” No importa pues cuán grande sea el pecado si el arrepentimiento de este está en la misma proporción.
El Papa Francisco termina la homilía proclamando así el Año Santo de la Misericordia que dará comienzo en la próxima solemnidad de la Inmaculada Concepción y terminara el 20 de Noviembre de 2016.

Pablo Sebastián  @PablosSBb    2º de Arquitectura en la UAH. 

Comentario a la Homilia del Papa Francisco de 14-III-2015

Evangelio de ese día:

36 Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiera con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa. 37 Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; 38 y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los secaba con sus cabellos; y besaba sus pies y los ungía con el perfume. 39 Cuando vio esto el fariseo que lo había convidado, dijo para sí: «Si este fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que lo toca, porque es pecadora.» 40 Entonces, respondiendo Jesús, le dijo:

—Simón, una cosa tengo que decirte.

Y él le dijo:

—Di, Maestro.

41 —Un acreedor tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios y el otro, cincuenta. 42 No teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos lo amará más?

43 Respondiendo Simón, dijo:

—Pienso que aquel a quien perdonó más.

Él le dijo:

—Rectamente has juzgado.

44 Entonces, mirando a la mujer, dijo a Simón:

—¿Ves esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para mis pies; pero ella ha regado mis pies con lágrimas y los ha secado con sus cabellos. 45 No me diste beso; pero ella, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies. 46 No ungiste mi cabeza con aceite; pero ella ha ungido con perfume mis pies. 47 Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; pero aquel a quien se le perdona poco, poco ama.

48 Y a ella le dijo:

—Tus pecados te son perdonados.

49 Los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre sí:

—¿Quién es éste, que también perdona pecados?

50 Pero él dijo a la mujer:

—Tu fe te ha salvado; ve en paz.