cambiar el mundo

El hombre propone y… Dios dispone

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A mi manera…

1En nuestra humanidad caída existe algo que no acabamos de comprender bien: que somos creados por Alguien, y que ese Alguien tiene un propósito, y que es el Señor de nuestra existencia. La gran tentación del ser humano es enarbolarse como directores de la vida, como aquel que dispone de su presente y futuro según su sacrosanta voluntad. La serpiente lo sabía bien cuando tentó a la mujer diciéndola que sería como Dios. Ya no sólo en el sentido de tener un conocimiento perfecto, o de establecer el bien y el mal, sino también en el sentido de ser los dueños únicos de nuestro devenir. Tomar nuestras decisiones sin consultarlo con nadie, pensarnos que nos pertenece nuestra vida y futuro; en definitiva, ser el dios de nuestra vida, manera única posible, sentimos, de satisfacer nuestros deseos más íntimos.
¿Y qué constatamos cada vez que tomamos tal camino? Fracaso. Frustración. Impotencia. En dos sentidos: ni logramos que las cosas salgan como planeamos, ni, en el mejor de los casos, alcanzamos la plenitud de corazón que suponíamos. Y en el camino, habitualmente, nos cargamos de egoísmo y soberbia: efectivamente, cuando nuestro centro somos nosotros, supone que el prójimo se opone en nuestro camino de felicidad, o bien es un medio “explotable” para tomar nuestros objetivos vitales. Esto se cumple, en mayor o menor medida, tanto en lo pequeño como en lo grande. La conclusión es evidente: por más que la persona se empeñe, es incapaz de darse la felicidad, de la misma manera que fue incapaz de darse la vida a sí mismo. No podemos ser los amos de nuestra vida, porque todo lo que amamos y valoramos es puro don, puro regalo de Dios. Recuerda la parábola del Hijo Prójimo.

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#24horasparaelSeñor

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#24horasparaelSeñor , una iniciativa en la que el Papa Francisco tiene puesta sus ilusiones en esta cuaresma

“Jesús no puede ser un barniz en tu vida”. Nuevo vídeo de fearless!

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Jesucristo no puede ser un barniz de nuestra vida, un complemento más. Si no ponemos en nuestro radar a Jesús como norte, como aquello que da sentido a nuestro día a día, acabaremos siendo unos “cristianos funcionarios”.

Rocío Miralles, autora de “Uno, dos y tres volver a empezar”: intento mostrar la lucha por vivir una vida coherente

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Rocío Miralles

Hace unas semanas tuvimos la suerte de contactar con Rocío Miralles, diplomada en Turismo con un Máster en Dirección de Comunicación y Nuevas tecnologías. Una joven de 27 años con las ideas más que claras y con una perspectiva muy diferente a lo habitual. Apasionada por la escritura nos revela su carácter tímido, pero que no le impide decir las cosas tal cual las piensa.

Todo nos lo muestra en su blog Uno, dos y tres volver a empezar, el cual lo define como:

 “Es sólo una ventana abierta donde observar en palabras. Una mirada profunda, crítica algunas veces, cómica en otras, pero al final, una mirada más. Aviso a los lectores que este espacio va a ser alimentado según vengan las inspiraciones, temas, curiosidades varias del ir y venir de la vida misma”.
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¿Eres coherente? * Are you consistent?

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Adoptar una actitud coherente no es fácil, exige mucho rigor con uno mismo. Vivir de acuerdo con lo que se cree, ajustar la propia vida a lo que se piensa, aceptar incomprensiones por vivir como quieres no siempre es fácil: a ver si te gustan estas ideas

¡Estudiar/trabajar es algo bueno!

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Crucifijo al trabajarTodos hemos empezado ya el curso: estudio, trabajo… todos sentimos ya el agobio y el estrés típico del día a día y seguro que muchos estamos deseando que llegue un fin de semana, el siguiente puente o las siguientes vacaciones para tener algún momento de descanso. No te preocupes, es normal y está muy bien. Pero he de decirte que, aunque estés deseando que pase todo esto, todo el trabajo y el estudio de estos días merece la pena y ¡es bueno! Veamos por qué.
Dios creó al hombre para que gobernase el mundo. El trabajo existía desde los primeros momentos de la Creación, pero fue a partir del pecado original cuando éste empezó a costar esfuerzo. Luego, cuando tú y yo trabajamos estamos participando de la Creación. En el Génesis, después de cada cosa que Dios iba creando pone: “y vio Dios que era bueno” por lo que cuando acabamos nuestra jornada de estudio y/o trabajo, es un buen momento para preguntarle a Dios: ¿has visto si mi trabajo ha sido bueno?
Aquí está la clave: ¿qué es para Dios un “trabajo bueno”? No es sólo aquel que nos ha salido estupendo, sino es aquel en el que también hemos puesto todo nuestro esfuerzo y todo nuestro amor.
No debemos estudiar solo para aprobar, ni trabajar solo porque es lo que toca y hay que ganar dinero; sino que tenemos que hacerlo de cara a Dios y por amor a Él. Nosotros estamos aquí para ser santos y ¡tú puedes ser santo a través del estudio y del trabajo! y santo “es el que ofrece a Dios su trabajo bien hecho y convierte ese esfuerzo en una ofrenda a Dios”. Se trata de sacar una sonrisa a Dios. Cuando pienses que te ha ido muy mal el día de estudio o de trabajo, no te preocupes, a Dios se le ha caído la baba viendo lo mucho que te has estado esforzando. “Lo que Él quiere es que le ofrezcamos algo con cariño… y ese cariño se llama esfuerzo, se llama deseo de hacerlo por Él”. Acuérdate de Él antes de empezar y ofréceselo por tu familia, por tu apostolado con tal amigo, por el Papa… Ponte un crucifijo cerca y cada vez que te entren las ganas de tirar la toalla dile: “Quiero estar contigo en la Cruz. Aquí sigo por amor a Ti y me voy a esforzar solo por Ti”.
Frase-17cY cuando lleguen los exámenes no te olvides de Dios: “si por exámenes dejas de ir a Misa o de hacer oración, no digas que santificas tu estudio. Di que eres un desordenado y que es tu pereza acumulada la que hace que cambies a Dios por media hora más de estudio”. ¡No le dejes de lado nunca! Él te lo recompensará y le pondrás muy contento. “¿No crees que es un poco incoherente querer ser santo a través del estudio y que sea tu estudio el que te aleje de Dios?”.
Además, el estudio y el trabajo nos tienen que servir también para ayudar a los demás. Tenemos que intentar destacar y hacer todo con espíritu cristiano. Con tu ejemplo harás mucho bien a todos los de tu alrededor y gracias a tu trabajo bien hecho, a tu esfuerzo y a esa sonrisa que has tenido en todo momento, los demás verán a Cristo en ti y será una manera de poder hacer apostolado. Y por supuesto, el trabajo y el estudio nos hará fomentar nuestras virtudes e ir mejorando en ellas.
¿Has visto como sí que era bueno estudiar y/o trabajar tanto para con Dios, como para con los demás, como para conmigo mismo?
Para llegar al Cielo tenemos que santificar nuestra vida ordinaria: ¿qué voy a santificar entonces si no santifico lo que hago la mayor parte del día: estudiar o trabajar? ¡Ánimo, te estás ganando el Cielo!
San Josemaría decía en un punto de Camino: “oras, te mortificas, trabajas en mil cosas de apostolado…, pero no estudias. — No sirves entonces si no cambias”. Pídele ayuda al Señor para que te enseñe a encontrarle entre tus libros, en tu mesa de trabajo… y para que sepas hacer todo siempre por Él.

Elena Cepeda @cepe95 Estudiante de Óptica y Optometría en la UCM

Reflexión en torno al libro “A Dios le importas” de Antonio Pérez Villahoz

Es a Jesús a quien buscás cuando sueñas la felicidad

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En realidad, es a Jesús a quien buscáis cuando soñáis la felicidad; es Él quien os espera cuando no os satisface nada de lo que encontráis; es Él la belleza que tanto os atrae; es Él quien os provoca con esa sed de radicalidad que no os permite dejaros llevar del conformismo; es Él quien os empuja a dejar las máscaras que falsean la vida; es Él quien os lee en el corazón las decisiones más auténticas que otros querrían sofocar.
Es Jesús el que suscita en vosotros el deseo de hacer de vuestra vida algo grande, la voluntad de seguir un ideal, el rechazo a dejaros atrapar por la mediocridad, la valentía de comprometeros con humildad y perseverancia para mejoraros a vosotros mismo y a la sociedad, haciéndola más humana y fraterna.
Es propio de la condición humana, y especialmente de la juventud, buscar lo absoluto, el sentido y la plenitud de la existencia. Queridos jóvenes, ¡no os contentéis con nada que esté por debajo de los ideales más altos! No os dejéis desanimar por los que, decepcionados de la vida, se han hecho sordos a los deseos más profundos y más auténticos de su corazón. Tenéis  razón en no resignaros a las diversiones insulsas, a las modas pasajeras y a los proyectos insignificantes. Si mantenéis grandes deseos para el Señor, sabréis evitar la mediocridad y el conformismo, tan difusos en nuestra sociedad.

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