En el día de la Divina Misericordia

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JPIIDivinaMisericordia_DominioPublico_Wikipedia_100415Hoy es el día de la Divina Misericordia. ¿Y qué significa eso? Significa que celebramos el amor incondicional que tiene Dios conmigo, y contigo. Dice el Papa Francisco que “quien experimenta la misericordia divina, se siente impulsado a ser artífice de misericordia entre los últimos y los pobres. En estos hermanos más pequeños Jesús nos espera; recibamos misericordia y demos misericordia”
¡Qué alegría saber que Dios te perdona! Te da mil medios para seguirle, te ama locamente y tú…tú le fallas. Pero Dios te muestra una nueva forma de amar, una que se escapa a nuestra razón, te ama con un amor misericordioso. Ha enviado a su propio Hijo a la cruz para morir por ti y ha resucitado por ti, todo ha sido por ti. No te pide que seas perfecto de un día para otro, sino que, tendiendo siempre a la perfección, cuando caigas, le pidas ayuda y te arrepientas con humildad, siendo así consciente de tu natural debilidad sin Él: “Sin mi nada sois”. Humilde para reconocer el error y el perdón de Dios. Si sabes esto, ya no cargas solo la tristeza que deja el pecado, Dios te lo quita, te llena de alegría, de amor. Aquello que tú veías imperdonable, Dios con su infinita paciencia, lo perdona.
Experimentar esta misericordia divina llena al alma de una amor tan grande que necesita salir hacia el otro. No recibimos un amor egoísta que podemos encerrar para nosotros mismos; es tal la alegría que necesitamos gritarlo, llevar esta caridad a los demás. ¡Que Cristo te ama! ¡Que Cristo te perdona! ¡Aleluya!
aquello que pesa masLos judíos al celebrar la Pascua cantan un himno de alabanza, el Dayenú, en el que se agradece a Dios todo lo que hizo por el pueblo de Israel. Dayenú significa “eso nos habría bastado” y en él se dice: “Si hubiera construido en nosotros su templo y no lo hubiera llenado de su Santo Espíritu, eso nos habría bastado…” Si hubiese dado una pequeña muestra de amor hacia nosotros, ¡eso nos habría bastado! Pero está tan enamorado que te lo da todo, no solo te da su Espíritu, también te perdona . “¡Cuánto más tenemos que dar gracias al Señor!
Si Dios lo ha hecho contigo, siéntete agradecido, acerca su perdón a ese pobre al que ves cada mañana, sonríe a ese compañero con el que no te sientes tan cercano, abraza a tu padre, besa a tu madre, pide perdón a tu hermano, dale los buenos días a la señora de la limpieza, llama a ese amigo que lo está pasando mal…¡hay mil formas sencillas de dar amor!
A Santa Faustina Kowalska, Jesús le hizo unas revelaciones, además de darle la imagen de la Divina Misericordia que todos conocemos. Sobre ella, Jesús le dijo: “Yo prometo que, el alma que venere esta imagen, no perecerá. También prometo victoria sobre sus enemigos aquí en la tierra, especialmente a la hora de la muerte. Yo mismo la defenderé con mi propia Gloria.”
“Los dos rayos indican Agua y Sangre. El rayo pálido significa el Agua que hace las almas justas. El rayo rojo significa la Sangre que es la vida de las almas. Estos dos rayos salieron de las profundidades de Mi tierna Misericordia, cuando Mi corazón agonizado fue abierto por la lanza en la Cruz.”
mandamiento_mayorFue Dios mismo el que quiso que se celebrase esta Fiesta, la Fiesta en la que te redime. Dios te mima y pone un día especial para que te sientas totalmente amado: “Yo quiero que esta imagen sea solemnemente bendecida el primer domingo después de Pascua; ese domingo ha de ser la Fiesta de Mi Misericordia.”
“En aquel día están abiertas las entrañas de Mi Misericordia. Derramaré un mar entero de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mi misericordia; el alma que se confiese [dentro de ocho días antes o después] y comulgue [el mismo día] obtendrá la remisión total de culpas y castigos”
San Juan Pablo II, del cual ayer hicieron 11 años de su Resurrección al Cielo, fue un gran devoto de la Divina Misericordia. Si llevas un tiempo sin confesarte, vence esa pereza, vergüenza, lo que sea que te impide ir y corre a recibir el abrazo del Amor con mayúsculas.

Te está esperando, a ti.

Me despido con este canto de nuestros hermanos mayores en la fe, invocando la Misericordia de Dios.

Por Sara Calonge @Saracalongeg  Estudiante de 2º de Humanidades y Periodismo

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