Jesucristo no puede ser un barniz de nuestra vida

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madre teresa de calcutaEn 1993 la Madre Teresa de Calcuta escribió una carta a las hermanas de la congregación que decía: Me preocupa el pensamiento de que alguna de vosotras aún no haya encontrado a Jesús individualmente, tú y Jesús solos. Podemos pasar mucho tiempo en la capilla, ¿pero has visto con los ojos del alma el amor con el que Él te mira?, ¿conocéis verdaderamente a Jesús vivo, no de los libros, sino de estar con Él en vuestro corazón?, ¿habéis oído las palabras de amor que Él os dirige?… nunca abandonéis este íntimo contacto diario con Jesús como una persona viva y verdadera, no como una idea“.
Y así es. En un mensaje tan breve, la Madre Teresa fue capaz de sintetizar la vida cristiana: el relacionarse con Jesús, no como una idea, un concepto, sino como “una persona viva y verdadera”. Y el hecho es, que cuando lo pensamos fríamente, muchas veces descubrimos que el hecho de que Cristo esté vivo y presente en nuestras vidas… no nos cambia nada. Hacemos las cosas de forma mecánica, nos deprimimos o nos agobiamos por cualquier cosa, “tengo muchos trabajos”, “éste me ha dicho no sé qué”…nos quedamos con las pequeñas cosas y nos olvidamos de lo más importante: ¡que Dios te quiere locamente! Piénsalo bien: Dios ha dado su vida por salvarte, todos los días de tu vida está ahí para lo que quieras, sólo desea quererte, todo depende de Él…¿y nos venimos abajo porque han eliminado al Madrid de la Champions?

Jesucristo no puede ser un barniz de nuestra vida, un complemento más. Si no ponemos en nuestro radar a Jesús como norte, como aquello que da sentido a nuestro día a día, acabamos siendo unos “cristianos funcionarios”. El estereotipo de un funcionario se caracteriza por hacer las cosas sin ninguna motivación, sin ninguna gana (seguro que has escuchado chistes de funcionarios a patadas). Pues lo mismo nos puede ocurrir a nosotros: si rezamos porque sí, si creemos una serie de cosas como quien se sabe la tabla de multiplicar o los puntos de Alonso en el campeonato, nos sentiremos vacíos, sin motivación. Si tenemos a Jesús como una idea lejana, ajena a mi vida cotidiana, acabaremos haciendo las cosas porque sí, y el rezar será como ir a por el pan.
qué es la oraciónPor eso, debemos descubrir a Dios en nuestra vida. No creas que Jesucristo se queda para los domingos, o que no sale de la iglesia. Él también está en tus libros, en tus partidos de fútbol, en tus viernes por la tarde, en tus bajones, en tus alegrías, en tus tristezas… Él siempre está ahí, buscándote, esperando a que le hagas un poquito de caso para llenarte de felicidad. ¡¡Háblale!! Dedícale unos minutos de tu día a hablar con Él. Cuéntale todo aquello que te preocupa, que te alegra, pídele por ti, por tus amigos, y escucha aquello que quiera decirte: ¿habéis oído las palabras de amor que Él os dirige? Jesús no es un mueble, tiene mucho que decirte e infinito amor que darte… ¡no le cuelgues! Coge su llamada y habla con Él. Verás como poco a poco va entrando en tu vida y te va cambiando. Confía en Él, en Aquel que más sabe y mejor te conoce. Concédete el tesoro de ser feliz. Nunca abandonéis este íntimo contacto diario con Jesús como una persona viva y verdadera, no como una idea“.

Original en el “Blog de Circular”

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