¿Puedo pasar?

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Uno, dos y tres volver a empezar

(Image source:)(Image source: wordandfilm.com)

¿Recuerdas la última vez que acogiste a alguien? No sólo en tu casa sino en tu corazón. ¿Y con todas las consecuencias que ello supone?

Aquello me llamó tanto la atención como a la monja. Se nos va la fuerza por la boca. Las apariencias causan decepción y a veces invitan a perder hasta la esperanza. Nos lo han dicho repetidas veces, nos lo han mostrado numerosas personas. Los santos se caracterizaron por eso y no queremos escuchar, ni ver ni imitar. Sólo buscamos dar de comer a los nuestros, ayudar económicamente a nuestra familia y dedicar nuestras personas a ella. Nosotros, nosotros y otra vez nosotros. Y me pregunto junto a esta amiga monja, ¿dónde queda el prójimo? ¿Dónde lo encuentran dentro de una vida encerrada en ese nosotros?

La sociedad no hace más que crear desconfianza en torno a lo desconocido. Pero, míralo. Y…

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