Los golpes como medio de santidad

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Sus planesLos golpes nos llegan a todos, a cada uno de una manera distinta. A veces esos “castillos” que construimos en nuestra vida con ilusión y esfuerzo (planes en el noviazgo, en el matrimonio, profesionales…) acaban derribamos por Dios mediante hechos o mandatos (enfermedades, celibato…).
Estos sucesos son para nosotros como muros con los que tropezamos. “Y tenemos dos opciones: ver la cara del sinsentido y de la resignación; o ver la cara clara y brillante. El cristianismo propone ante estas situaciones la lógica del amor”. No intentar llevarlo a nuestro entendimiento, sino llevarlo al amor.
A veces parece que cuando se dice esto es para huir o consolar al que está pasando por esta situación. ¿Cómo puede ser que si Dios me quiere tanto y es mi Padre… permita que me pasen estas cosas? “Aplicamos nuestros esquemas humanos, y no nos cuadra que Dios pueda ser bueno y que nos pase lo que nos pasa. No nos damos cuenta de que ahí está el error: lo entendemos a lo humano, y fuera de la relación de amor entre Dios y cada uno de nosotros”. Estas situaciones no se pueden entender porque son cosas del Amor.
GanarásEl Amor, Dios, quiere que cambiemos la mentalidad y amemos a Jesús, que seamos discípulo suyo; y para ello dice: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien quiera salvar su vida la perderá, pero quien pierde su vida por mí, la encontrará” (Mateo 16,24-27). Debemos enfrentarnos a uno mismo, es decir, desprenderme del yo y poner a Dios por encima del propio yo: “Jesucristo, nuevo centro de mi existencia y de mi intimidad”. Estamos hechos para amar: amar a Dios lo primero, y desde ahí amar a los demás; a las personas más cercanas e incluso a los desconocidos y enemigos.
Cuando a Dios le parece el mejor camino, tira nuestro castillo. Lo mismo hizo con su Hijo. Los planes de Jesús eran que le reconociesen como Mesías, que acogiésemos la verdad que nos traía. En cambio, esto no ocurrió así: le rechazaron, fue juzgado por farsante, se burlaron de Él, fue traicionado por uno de sus apóstoles y, finalmente, fue clavado en una cruz entre dos delincuentes. “Pero triunfa el amor ya que todo esto lo hace libremente por nosotros y por nuestra salvación”. Así fue el camino del Hijo de Dios; y nosotros, como seguidores suyos, debemos recorrer el mismo camino. “El cristiano es el que reproduce la vida del Maestro”.
“Cuando uno dice: quiero ser cristiano -santo, que es lo mismo-, debe ser consciente de que está llamado a aceptar todo lo que Dios permita”. Participar en la Misa con Cristo es decir: ¡Hágase tu Voluntad! ¡Acepto todos tus planes y te dejo que sigas con ellos!
Mejor elecciónEn la Misa rememoramos el sacrifico de Jesucristo. Cuando asistimos a la Eucaristía, tomamos parte de este sacrificio sumándonos a él: “tenemos nuestra vida y queremos despojarnos del yo para entregárselo al Padre renunciando a poseernos. Que nos posea totalmente el Padre. Eso es sacrificarnos”. Ese despojamiento son los castillos que Dios tira: despréndete de ti, solo ama. Siguiendo su camino y dejándonos guiar por Él, obtendremos la paz de Cristo y la felicidad; pues nadie nos quiere más ni sabe mejor que Él qué es lo que mejor nos viene a cada uno en cada momento. Tarde o temprano, nos daremos cuenta de que eso que Dios quería para ti, era lo mejor y te dará la gracia y la fuerza necesaria para llevarlo a cabo.
“Ser cristiano, afán de ser de Cristo, ilusión por ser santo… es afán por dejar de hacer a Dios”. Ese es el ideal cristiano.
Para acabar, un gran ejemplo de vida de santidad: San Josemaría vivió desde muy temprana edad golpes como la muerte de sus hermanas y el quiebro del negocio de su padre. Pero esta temprana e intensa experiencia de sufrimiento no le hizo dudar y alejarse de Dios, “sino que quiso conocer más a Dios, entrar en su misterio por la puerta del dolor; este descubrimiento le  llevo hasta la santidad”. Recordemos que el dolor llevado con sentido cristiano es un gran medio de santidad. Y ser santo es lo importante, ¿no?.
¡Hagamos nosotros lo mismo! Que esos golpes nos lleven a unirnos a Dios, a conocerle y a quererle más. Pidamos a la Virgen que nos ayude a tener la misma confianza que Ella tuvo y que nos dejemos guiar por la Providencia de Dios. No olvidemos que esto no será posible sin la oración.

Elena Cepeda @cepe95 Portavoz de fearless! Estudiante de 2º de Óptica en la UCM

Reflexiones en torno a “Dios en On” de José Pedro Manglano @manglano_org

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