Ama tu orgullo

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Jesús llamaManglano nos dice en uno de sus capítulos: “sin orgullo no hay verdadera vida cristiana”. Al leer esto te preguntarás… ¿Y desde cuando el orgullo es bueno? Pues bien, este es un orgullo especial. Atento. Ese orgullo “es la fe que debemos tener cada uno en la idea que Dios tuvo de nosotros cuando nos creó”. Nuestro motivo de orgullo es que soy amado de Dios y que Él tiene una misión para ti en este mundo, una vocación que tienes que descubrir. Él te guiará por el camino que debes seguir. “La persona orgullosa es consciente de esa idea y aspira a realizarla” y la felicidad la encontramos en la lucha por realizar la idea que Dios tiene para nosotros.
“Para realizar el orgullo de Dios hay que vivir con la ilusión de descubrir su idea en cada uno de los momentos de nuestra vida”. Pregúntale: Señor, ¿qué quieres de mí?
Hay dos maneras de combinar el orgullo que hará que lo hagamos bien o que nos confundamos: “orgullo más dependencia igual a humildad” o “orgullo más autosuficiencia igual a mediocridad”. El que es humilde tiene un orgullo extraordinario ya que reconoce sus dones y sabe que todo en él es debido a la acción de Dios en su vida. Sin embargo, el mediocre posee un orgullo vacío y necio. Sólo busca el protagonismo y el empaparse de sí mismo, por lo que estropeará sus dones.
Veamos algunos ejemplos: podemos hablar de mediocridad cuando alguien inteligente se conforma con el aprobado por buscar su comodidad, o cuando un trabajador solo busca forrarse. Sería el mismo caso un cristiano que persigue salvarse en vez de hacer lo posible para que los demás conozcan a Dios.
En definitiva, “al humilde le preocupa cómo dar más gloria a Dios, cómo servir mejor y cómo satisfacer las necesidades de los demás, cómo sacar más partido a sus capacidades y cómo hacer rendir cada uno de los privilegios que le han sido concedidos”. En cambio, el mediocre actúa conforme a lo que le conviene a él, a lo más cómodo, a lo que más le gusta y lo más beneficioso para él. “En el humilde la medida la pone Dios, en el mediocre la medida la pone su propia conveniencia”.
CaminoLa mediocridad es algo que nos acecha a todos… ¡mantente alerta! Párate un rato y piensa: ¿mi mundo interior es de alguien humilde o de alguien mediocre? Pregúntale: Señor, ¿mi medida la pones tú?, ¿hago lo que quieres de mí o te callo la boca?, ¿te pongo escusas?, “¿estoy realizando mi vida con orgullo?”
Juan Pablo II insistía en que se necesitan jóvenes en el mundo que escuchemos la voz de Dios, que digamos que sí a la idea de Dios en nuestras vidas, que abramos las puertas a Cristo y que no le tengamos miedo.
Imitemos el orgullo de María. Ella aceptó el privilegio que Dios le concedió, que fue ser Madre del Redentor. Amemos el orgullo de la Virgen y pidámosla que también, al igual que hizo Ella, amemos la idea que tiene Dios para nosotros, que vivamos amando nuestro orgullo.

Elena Cepeda @cepe95 Portavoz de fearless!

Reflexiones en torno a “Dios en On” de José Pedro Manglano @manglano_org

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