¿A quién admiramos?

Posted on Actualizado enn

Muchas personas han pisado este mundo y solo algunas han pasado a la historia. Unos lo han hecho por su aportación al arte, otros por sus hazañas militares, otros por sus proezas deportivas e incluso por su crueldad. También hay personas que destacan hoy en día entre los demás: futbolistas, actores, escritores, políticos… famosos al fin y al cabo, a los que miramos y, a veces, hasta admiramos y queremos imitar. Los niños ven en los futbolistas a sus ídolos, se compran sus camisetas y defienden a su equipo a capa y espada frente  al supuesto enemigo, mientras que las niñas se compran el material escolar de su serie favorita o juegan con sus muñecas.
Y al abandonar la niñez, ¿a quién admiramos? Los medios solo nos proponen modelos a seguir en relación a la moda, a lo físico, y nosotros volvemos la vista hacia ellos deseando alcanzar ese cuerpo, esa fama o ese status social. Las revistas del corazón, la prensa amarilla, las revistas de moda y la publicidad se afanan por acomplejarnos y hacer que nos sintamos mal con nuestro cuerpo y así aprovechan para proponernos como ejemplo a seguir modelos, actrices o presentadoras de televisión. Cuando nos sentimos acomplejados les estamos dando la razón a aquellos que quieren que lo hagamos,  consiguen que deseemos la perfección cuando es imposible lograrla. Estamos aceptando que nos impongan un modelo a seguir y, con ello, unos valores.
Pero al fin y al cabo la culpa es nuestra. Si no admiramos a nadie, si no tenemos de quien tomar ejemplo para mejorar como persona, estamos abiertos a cualquier estímulo. Por eso es necesario saber quién queremos llegar a ser. Puede ser un personaje ficticio, inventado por nosotros mismos al que emular e imitar… un yo 2.0. Aunque de esa manera estamos expuestos a equivocarnos y a marcarnos ciertas metas que no son beneficiosas ni humanamente posibles.
Entonces, ¿qué podemos hacer? La respuesta nos la ofrecen los santos. Ellos son muchas veces los grandes olvidados en nuestras vidas. Podemos aprender  muchas cosas de ellos, aunque nos separen cientos de años.
 San Pablo de Tarso, por ejemplo, es un gran ejemplo de entrega  y arrepentimiento: perseguía cristianos sin tregua hasta que Dios le mostró su error y desde entonces predicó el evangelio con la misma tenacidad. Si San Pablo pudo cambiar, ¿por qué tu no? Hoy en día es frecuente que en ciertos ambientes se nos ridiculice y se burlen de nosotros, de nuestras creencias y de la forma de vivirlas. Y eso ha sido así a lo largo de toda la historia: San Sebastián fue asaetado por sus compañeros y Santa Cecilia decapitada. ¿No son admirables su valentía y su fe? Puede que ahora en occidente no te quiten la vida, pero nos exponemos al ridículo y a la exclusión. Otro ejemplo a seguir por los hombres de estado es Santo Tomás Moro, que fue ajusticiado por ser firme en sus convicciones y no ceder ante los deseos del rey. ¿Seríamos capaces de llevarle la contraria a un superior para defender nuestra fe? Más actual es la Beata Teresa de Calcuta (que aunque no ha sido canonizada es sin lugar a dudas un ejemplo a seguir), que entregó su vida a los demás mientras que a nosotros nos cuesta ceder un asiento en el autobús.
Los santos son personas de carne y hueso, como tú y como yo, que han pasado a la historia por sus virtudes y la Iglesia nos los presenta como ejemplo a seguir si lo que queremos es alcanzar el cielo. Además estarán encantados de interceder por nosotros ante Dios cuando necesitemos ayuda en algún momento.
De todos modos no podemos olvidar que hay personas que aunque no han sido canonizadas, o no se les ha reconocido su labor en el mundo, son santas. Millones de personas que no conocemos pero que también merecen nuestra admiración y respeto, que pueden ser contemporáneas a nosotros. Nuestra aspiración en este mundo debería ser llegar a la santidad, es decir, alcanzar el cielo. La recompensa por nuestras buenas obras no tiene por qué ser en este mundo.
Tomemos ejemplo de la humildad del Papa Francisco que cuando le preguntaron frente a las cámaras cómo quería ser recordado contestó “Era un buen tipo, hizo lo que pudo, no fue tan malo”.

María Marí, @MmMaria23 Portavoz de fearless! Estudiante de 2º de Medicina

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s