Día: 12 agosto, 2014

«¡Juventud de Asia, levántate!», el Papa antes de su viaje a Corea

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A pocos días de comenzar el tercer viaje apostólico internacional del Papa Francisco que se llevará a cabo del
13 al 18 de agosto en Corea, el Santo Padre ha dirigido un vídeo mensaje trasmitido en un primer momento por la emisora KBS (Korean Broadcasting System).

Palabras del Papa en el vídeo mensaje:
«¡Queridos hermanos y hermanas! En unos pocos días, con la ayuda de Dios, estaré entre ustedes, en Corea. Gracias de antemano por su acogida y los invito a rezar conmigo, para que este viaje apostólico dé buenos frutos para la Iglesia y para la sociedad coreana.
«Levántate, resplandece!» (Is 60,1): con estas palabras que el Profeta dirige a Jerusalén, yo me dirijo a ustedes. Es el Señor quien les invita a acoger su luz, acogerla en el corazón para reflejarla en una vida llena de fe, esperanza y amor, llena de la alegría del Evangelio. Como ustedes saben, vengo en ocasión de la Sexta Jornada de la Juventud Asiática. Particularmente a los jóvenes les llevaré la llamada del Señor: «Juventud de Asia, levántate! La gloria de los mártires ha nacido sobre ti «. La luz de Cristo resucitado brilla como un espejo en el testimonio de Paul Yun Ji-chung y sus 123 compañeros, todos los mártires de la fe que proclamaré beatos el próximo 16 de agosto en Seúl.
Los jóvenes son portadores de esperanza y energía para el futuro; pero también son las víctimas de la crisis moral y espiritual de nuestro tiempo. Por esto me gustaría anunciar a ellos y a todos el único nombre por el cual podemos ser salvos: Jesús, el Señor. Queridos hermanos y hermanas coreanos, la fe en Cristo ha echado profundas raíces en su tierra y ha dejado frutos abundantes. Los ancianos son los guardianes de este legado: sin ellos los jóvenes se verían privados de la memoria. El encuentro entre las personas mayores y los jóvenes es una garantía del camino del pueblo. Y la Iglesia es una gran familia en la que todos somos hermanos en Cristo. En su nombre vengo a vosotros, en la alegría de compartir con ustedes el Evangelio del amor y la esperanza.
El Señor los bendiga y la Virgen Madre los protegerá»

La canción oficial de la visita del Papa Francisco a Corea del Sur

La libertad del cristiano (I) por Emilio Chuvieco

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La libertad del cristiano (I) por Emilio Chuvieco en  http://razonyalegria.blogspot.com.es/
Estamos en Jerusalén, en el cenáculo donde Jesús acaba de cenar por última vez con sus discípulos. Al ambiente de solemnidad propio de la fiesta religiosa que celebraban se une el presagio de que algo grande ocurrirá en las próximas horas. Jesús siente muy cercano el momento definitivo de su Pasión  y comparte con sus apóstoles confidencias muy entrañables. Tras mostrarles gráficamente hasta dónde tienen que llegar para ponerse a disposición de los hermanos (les había lavado los pies, tarea que era propia de esclavos), les hablará del mandamiento del amor, de la unidad (la vid y los sarmientos), del amor y la prudencia ante el mundo. En ese contexto, les declara: “Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer” (San Juan, 15: 14-15). Jesús nos llama amigos, no siervos, porque la relación con Dios que Él nos enseña se basa en el amor, y el amor sólo pueden ejercerlo personas libres. Con una coacción suficientemente grande pueden obligarnos casi a cualquier cosa, pero nunca podrán imponernos amar a alguien.
Dios nos ha querido libres para tratarle con la confianza y el amor que sólo pueden mostrar quienes lo hacen libremente. Podría perfectamente haber diseñado una especie de robots humanos, que obedecieran ciegamente sus preceptos, conduciéndose en todo momento como el Creador quisiera. Pero, entonces, ya no sería el hombre hecho a “imagen y semejanza de Dios”, como nos indica el Génesis, porque no sería libre, no serían sus acciones fruto de una elección personal y consciente. La mayor parte de las criaturas que Dios ha querido crear no tienen esa capacidad de elección y se dejan guiar, de modo más o menos mecánico, por sus instintos. No puede decirse propiamente que un acto de un animal sea bueno o malo, porque no tiene calificación moral lo que no se ha elegido libremente, pero de alguna manera la misma existencia de los animales y las plantas da gloria a Dios, y siguiendo las indicaciones de su naturaleza está cumpliendo su destino eterno.
Jesús pedía un acto de fe a quien le solicitaba alguna curación: “¿Crees esto?” (San Juan 11: 26) le pregunta a Marta antes de resucitar a su hermano Lázaro. “Creéis que puedo hacer esto” (San Mateo, 9: 28) les pregunta a dos ciegos que querían ser curados. A nosotros también nos pide que mostremos nuestra fe en decisiones concretas, que confiemos en Él y aprovechemos los medios de gracia que nos concede. Nos recuerda la carta del apóstol Santiago que “la fe sin obras es una fe muerta” (Santiago 2: 17), que es preciso ejercer la libertad de hacer el bien para progresar en nuestra vida cristiana. Eso no significa que nuestras obras generen la fe, como si la gracia de Dios fuera producida por las obras. Más bien es al revés, si hacemos cosas buenas es porque Dios nos da su gracia, pero el hombre no es un espectador pasivo en este proceso. Puede corresponder a esa gracia o rechazarla, siguiendo su libertad. El Señor es el motor de nuestro vehículo espiritual, pero nosotros tenemos que llevar el volante, que cambiar las marchas, que pisar el acelerador o el freno. El conductor no es quien impulsa el coche, pero lo dirige, mejor o peor, y según esas decisiones el coche avanza por el camino adecuado o se pierde

Francisco a la juventud de Asia: «La alegría de los mártires brilla sobre ti»

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Dentro de tres días, el santo padre Francisco aterrizará en Corea en el tercer viaje internacional de su pontificado. Y por ello, el Papa ha querido enviar un videomensaje en ocasión del inminente comienzo de la 6ª Jornada de la Juventud Asiática.

El Pontífice les da las gracias «desde ahora por vuestra acogida y os invito a rezar juntos conmigo, para que este viaje apostólico traiga buenos frutos para la Iglesia y para la sociedad coreana».

De este modo, el Papa retoma las palabras del profeta dirigidas a Jerusalén «¡Álzate, resplandece!» para dirigirse a ellos. «Es el Señor quien os invita a acoger su luz, acogerla en el corazón para reflejarla en una vida llena de fe, de esperanza y de amor, llena de gloria del Evangelio», exhorta el Santo Padre.

Asimismo, les recuerda que estará allí con ocasión de la Sexta Jornada Asiática de la Juventud. A los jóvenes…

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